20/4/26

LA Puerta de los Cielos

 Aquello en el que los mundos estan establecidos
Aquello de lo cual estan hechos
Aquello de donde proceden
Aquello por lo cual existen
Aquello a causa de la cual vienen a la existencia
y Aquello que son realmente
Eso solo es lo Real, la Verdad.
Aquello es el Tesoro en el Corazón.
Ojalá podamos adorar Eso en el Corazón.


25/3/26

Advertencia

 Este blog se titula "El Eterno Aprendiz". No somos el autor, no nos pertenece nada de lo que en él hemos transcrito. Lo hemos publicado porque nos llama la atención y nos fue útil: es posible que algo de ello también lo sea para algún lector.

No nos creemos en posesión de la verdad: la buscamos. Estamos convencidos que la búsqueda de la verdad enriquece y es incompatible con reivindicación alguna de poder personal o social.

Lo que esta escrito en este blog no lo consideramos como proposición que se asienta por firme, cierta e innegable, menos aún objeto de imposición abierta o sutil.

Nuestra posición existencial en la vida es la del Aprendiz, es decir del aprendiente, del estudiante que está en este mundo que es la Escuela de la Vida en la que el Profesor es la Divina Providencia.

La secuencia lógica de lectura de este blog es de abajo hacia arriba desde las fechas más antiguas hasta las más recientes. 

19/3/26

LA Providencia Divina


Hashgajá Pratit

La rectitud y la justicia son el fundamento de Tu trono. La bondad y la verdad prreceden Tu faz. Salmos 89:15

 El Eterno observa, desde el cielo, Él vé todos los hijos del hombre. Del lugar de Su residencia, Él vigila todos aquellos que habitan sobre la tierra. Salmos 33:13,14 


Es por la rectitud y la justicia que Dios conduce el mundo y aquellos que en el residen.

Ningún copo de nieve cae en el lugar equivocado. Un pájaro no es atrapado a menos que haya un decreto del Cielo.

El movimiento de una sola hoja particular de un árbol en las profundidades de un bosque, sobre una montaña majestuosa ... a su derecha ... a su izquierda ... a todo lo largo de su vida es determinado por la Providencia Divina que ha decretado que vivirá durante un número específico de meses, días, horas y durante ese periodo se volteará y se doblará un cierto número de veces y caerá en un lugar preciso que no puede ser otro. Además, el movimiento de esta hoja particular afecta la creación en su integralidad permitiendo que la intención de Dios en la creación se realice. Nada sucede por azar: la Providencia Divina dirige cada elemento de la existencia.

Nadie puede sufrir perjuicio de otra persona sin que esto no haya sido decretado antes de Arriba. Todo proviene del Cielo. Todo lo que la Providencia Divina cumple, lo cumple con justicia y misericordia. Todo lo que sucede a cada instante es la justicia de Dios expresada. El hombre no posée ningún poder de causar daño alguno si esto no ha sido decretado antes de Arriba. Si un hombre se abstiene de buscar "culpables" (inclusive el perjuicio sufrido por su propia incompetencia) puede estar seguro que será ayudado a salir de sus dificultades. El que está convencido que todo depende del Decreto Divino no tiene ninguna razón por temer. Su corazón se llenará de alegría. Todo es fruto de la Providencia Divina que conoce los pensamientos y las intenciones que anidan en el corazón del hombre.

Hay que estar completamente libre de la idea de que hay una persona individual capaz de actuar independientemente de Dios: la realidad es que todos somos (conscientemente o inconscientemente) instrumentos en Sus manos.

Cuando algo sucede, nosotros debemos saber que es Divina Supervisión Individual. Es decir que Dios nos está llevando de la mano en cada instante y que Él sabe que es lo mejor para nosotros: no solamente lo que nos ocurre es Providencia Divina individual, sino que también la forma en que lo vamos a interpretar y percibir es Providencia Divina. Para entenderlo mejor: es posible que dos personas atraviesen exactamente la misma situación y sin embargo cada una de ellas tenga una experiencia distinta: esto es porque Dios sabe cual es nuestra experiencia personal. En otras palabras: todos sabemos que Dios no nos coloca pruebas que no podemos superar, de aqui aprendemos que Él no nos expone a un desafío en el que no tenemos las herramientas para superar emocionalmente.

Siempre hemos dicho que Dios sabe lo que hace y que todo es para bien, pero igualmente tememos que la situación deje marcas emocionales. ¿Cuál es el equilibrio emocional perfecto que debemos conseguir cuando tenemos una situación difícil en nuestras vidas? La respuesta final es: el mejor equilibrio emocional es el que Dios mismo te ha puesto. Él es el Psicólogo personal de cada uno de nosotros y Su perfección máxima no esta solamente en lo que Él hace sino en como lo vamos a percibir y cual va a ser nuestra experiencia personal. Si entendemos esto, podremos vencer toda forma de incertidumbre imaginable y ser verdaderamente felices.

Aquel que cree en la Providencia Divina, percibe a Dios en todo lo que ve y oye: cada faceta de su vida se transforma en otra oportunidad más de conectarse con lo Infinito y, por lo tanto, en otra causa más de celebración.

Es entonces insensato y pueril alimentar cólera hacia las personas que parecen dañarnos. Mismo si de hecho pueden ser culpables de sus actos, no pueden hacernos nada que Dios no desee.

01 de Nisan 5786



2/8/21

Sabemos?

 De tantas creencias que nos rodean, que sabemos? ... No sabemos nada ...  No sabemos ni lo fundamental de nuestra existencia: no sabemos de donde venimos al nacer, ni porque vivimos, ni a donde vamos al morir, ni si la vida continua al morir. Estamos alimentando creencias y nada más ...

Sabemos que las tormentas destruyen todo lo que se opone a su paso y no podemos evitarlo. Sabemos que tenemos que morir y vivimos como si fueramos eternos.

Cuando nos damos cuenta de que sabemos algo es que comprendemos lo poco que sabemos y lo mucho que nos falta por saber. Entonces nos llenamos de lo más fácil, nos llenamos de creencias porque no sabemos.

Los errores que cometemos es porque estamos investigando la sabiduría y si estamos alerta, mucho aprenderemos de ello. El necio no comete errores porque nada tiene que aprender.

Actuemos siempre vigilantes de nuestros actos para aprender igual de nuestros aciertos como de los errores cometidos. Como aprenderemos!       O.T.S.

13/6/21

Mandala y Sincronicidad

 En los libros "Materia y Psíque" y "Número y Tiempo.Psicología de las profundidades y Física moderna" Marie Louise Von Franz escribió:

"Los acontecimientos sincrónicos son para Jung la coincidencia significante de acontecimientos exteriores, que parecen producirse de manera aleatoria, accidental, en relación al principio de la explicación causal, y que constituyen probablemente una sub-categoría de un principio más general de configuración acausal, indeterminado y dotado de significación ...

Según Jung, el mandala sería un acontecimiento psíquico de sincronicidad, como un equivalente parapsicológico del "unus mundus". La idea del "mundo uno" se funda en la hipótesis de que la multiplicidad del mundo empírico descansa sobre la base de una unidad presente en este mismo mundo. Según esta concepción, todo lo que es separado y distinto, hace parte de un solo y mismo mundo que sin embargo no es perceptible, aunque representa un postulado cuya verosimilitud es reforzada por el hecho de que hasta el presente jamás ocurrió al hombre el haber podido descubrir un mundo en el cual nuestras leyes de la naturaleza no tengan vigencia ...

En verdad no hay esperanza de que el trasfondo unitario del mundo pueda ser representado jamás. Pero sabemos hoy de una manera indudable que los fenómenos empíricos descansan sobre una base trascendental. Esta última es tanto física como psíquica, es decir que no es ni la una ni la otra, sino que constituye un tercer término, una naturaleza neutra, que en el mejor de los casos no puede ser aprehendida sino de una manera alusiva porque su núcleo es trascendental. ...

El mandala es formación-transformación, actividad eterna del significado eterno, el Centro, la expresión de todos los caminos, es camino que conduce al justo medio, a la individuación. La meta del desarrollo psíquico es el Sí. No hay desarrollo lineal, hay solo una circumbalación del Sí. Una ventana hacia la eternidad. El Sí es un principio y un arquetipo de la orientación y del significado, una función saludable. El Centro es la "esfera espiritual" que es unidad y totalidad. Aquello que abarca todas las cosas, el que mora en lo "interno y la profundidad" en el Centro, en lo más íntimo del alma. El amor del prójimo mismo saca su orígen del amor de ese Sí, el lugar en donde Dios opera. El símbolo del fondo del alma armoniosamente escondido en la naturaleza. El mandala simboliza por su Centro tanto la unidad última de todos los arquetipos como la multiplicidad del mundo fenomenal y constituye así el homologo empírico del concepto metafísico del unus mundus. Hoy se sabe de una manera que no deja lugar a dudas que los fenómenos empíricos descansan sobre una base trascendental. ...

Actualmente la ciencia intenta acercarse a esta nueva visión del mundo a través de la mecánica cuántica, que establece que ya no es posible ignorar la influencia del observador sobre el sistema observado, lo que ha permitido al factor psíquico subjetivo invadir la concepción física del mundo. En complemento de esto, la psicología de las profundidades ha desarrollado igualmente la idea según la cual, describiendo las capas más profundas del inconsciente colectivo, nos acercamos a algo que es impalpable que no sería diferente de la materia. Se asiste aquí a la manifestación de cierta energía física latente en el psiquismo. De este hecho se debería también atribuir a la materia una psíque latente. Es en este estado intermediario que se constelan los acontecimientos parapsicológicos a saber, la identidad de un orden subjetivo con un orden objetivo apareciendo los dos conjuntamente en el tiempo (de esto la noción de sincronicidad). Los fenómenos de sincronicidad van a la par con una extraña relativización de la relación espacio-tiempo habitual y de la conexión causal, pudiendo ambas incluso anularse completamente. ...

Jung escribió: "existe en la naturaleza un trasfondo de acausalidad, de libertad y de significación que es complementario al determinismo, a la mecánica y a lo absurdo". ...

En la Tradición China, se halla esta idea en la noción del Tao, que traduce la conexión global significante de todo lo que es. Los Chinos pensaban generalmente de una manera sincrónica: cada instante representaba para ellos una configuración significativa de cosas sucedidas por azar, sin el menor indicio de un encadenamiento causal. Todo lo que se produce en un momento dado participa ineluctablemente de la cualidad singular de ese instante, incluida la disposición psíquica del observador. El punto de vista causal descrito de la siguiente manera: como es que D se produce a partir de C, C a partir de B, B a partir de A etc... mientras que, en cambio, el Chino con su enfoque de sincronicidad, se pregunta  porque todos los estados A', B', C', D', se reúnen en tal momento en el tiempo, con la presuposición que la situación representa en sí misma una "imágen" que puede ser leida y comprendida. Se trata esto de una idea fundamental para los taoistas, y para las ciencias clásicas chinas. ... El Tao Te King dice:

Hay algo que, perfecto en la indiferenciación,
Precede la formación del cielo y de la tierra
No es más que silencio y vacuidad.
Independencia, inmortalidad
Independencia, inmortalidad.
Movimiento circular que nada obstaculiza.
Se puede considerar esto como la Madre del Universo.

Treinta radios rodean el eje central:
Es la Nada en la rueda la que hace la utilidad del carro.
Se moldean recipientes, platos y potes:
Es la Nada en el interior que hace la utilidad del recipiente.
Se perforan puertas y ventanas en las casas,
Pero es la Nada en el interior que hace la utilidad de la casa.

Así, el algo produce realidad.
El no-ser lo vuelve utilizable.

Es de esa Nada situada fuera del tiempo (no-tiempo) que fluye el "río de gracia" que produce ese Ahora omnipresente. Es en el Ahora, en el Eterno Presente que se encuentran los "gérmenes": los "gérmenes" son el primer comienzo del movimiento y la manifestación, en primer lugar como factores de fortuna o de infortunio. El hombre noble puede ver los "gérmenes" y actuar inmediatamente en consecuencia.

"El misterioso punto de contacto de los dos sistemas parece ser una especie de pivote o eje en donde se reunen psíque y materia. Cuando un individuo se pone en relación con el elemento que opera ahí, se encuentra en la vecindad de esta esfera de "milagros" que no pueden producirse sin una actitud correspondiente. Esta es la razón por la cual el filósofo chino Mo Tsen declara:

"Solo el hombre regido por la más extrema autenticidad puede desplegar su propia naturaleza ... puede también de esta forma desplegar igualmente la naturaleza de su entorno ... pero puede también asistir las fuerzas transformadoras y nutricias del cielo y la tierra. Solo un hombre tal posee igualmente una presciencia del porvenir ... Pero la ciencia y la virtud son propiedades de la naturaleza y así la unión del exterior y del interior puede ser realizada. Las vías del cielo y de la tierra pueden ser explicadas en una sola frase: ellas son sin ningún dualismo, y es así que ellas engendran las cosas de una manera 'insondable'."

En una constelación tal, la unidad original se manifiesta activamente en el instante de una irrupción de lo eterno en el sistema temporal, y suprime momentáneamente la doble estructura. Así el "unus mundus" se revela en el fenómeno de sincronicidad. No obstante, en el instante siguiente, el devenir prosigue de nuevo su curso sobre las vías del modelo temporal, y así el orden intemporal vuelve a caer entonces en su estado latente.

Sabemos que en la muerte, la parte material del hombre se disuelve en partículas materiales inorgánicas, por lo tanto en esa "alguna cosa" que la física moderna definiría como "un campo electromagnético cuyos puntos excitados representan las partículas". Los antiguos textos religiosos describen la muerte como una ascensión en el campo de los arquetipos del inconsciente colectivo. Es entonces como si la consciencia psíquica de la identidad que vinculamos durante la vida a la experiencia de nuestro cuerpo, se traspondría en el mundo de las partículas elementarias y de los "campos", así como en las profundidades del inconsciente colectivo. Pero la gran pregunta se plantea entonces:

¿Esto significa una dispersión y una disolución de la experiencia psicofísica de la identidad individual, y entonces el regreso a una completa inconsciencia, o se produce una contracción de la consciencia en un mandala de "pequeño sistema del mundo", que hace posible el mantenimiento de la consciencia? 

En los antiguos textos religiosos, el mantenimiento de la personalidad, de la identidad personal después de la muerte es considerada como dependiente del "conocimiento de sí" o de la "iluminación" del individuo, y aquel que lo logra, ese solo puede penetrar en el mundo intemporal con la consciencia de su yo y conservar así su identidad a través de todas las idas y venidas bajo formas diversas.

La concepción china de la vida después de la muerte, según Richard Wilhelm, parece arrojar luces particularmente interesantes sobre este asunto. Los Chinos distinguen en el hombre un aspecto corporal y un aspecto psíquico que a la muerte se dispersan los dos en la substancia universal animada. No obstante, queda todavía un tercer elemento, de naturaleza psíquica, capaz de consciencia, que debe ser concentrada durante la existencia para sobrevivir a la muerte. Esta tendencia a la consciencia debe, en el curso de la vida, edificarse un "cuerpo sutil", un "cuerpo de naturaleza espiritual" que le da un sostén cuando debe separarse del cuerpo que hasta ahora era su compañero, porque a partir de ahora no encuentra morada. Este elemento psíquico es primero algo muy delicado, y solo entre los más grandes sabios es que tiene una estabilidad interior que le permite durar después de la muerte. En los otros hombres, esta posibilidad de conservar la identidad consciente debe ser sostenida por el recuerdo de los vivos.

Para edificar un cuerpo espiritual, los Chinos trataban de desatar desde esta vida ya, las energías del cuerpo ordinario y dotar a la potencia seminal, la entelequia ─ en nuestro lenguaje moderno: el Sí ─ de un nuevo cuerpo. Se trata de un movimiento retrógrado de la energía vital. Nace así un campo de fuerzas alrededor de un núcleo psíquico, una energía de ritmo determinado, que Richard Wilhelm llama "un pequeño sistema del mundo". Este yo del cuerpo sutil no esta más atado al cuerpo físico, es una especie de yo universal en el cual el yo anterior es por así decir trasladado. Después que este cuerpo espiritual ha sido edificado, el hombre vive simultáneamente en el Aquí y en el Más Allá. Pero este Más Allá no esta separado ni temporalmente ni espacialmente del Aquí: es el Tao, el Sentido que impregna simultáneamente todo ser y todo devenir. El núcleo psíquico del alma, vuelto consciente, y el campo de energía que lo rodea, parecen de este modo poder conservar después de la muerte una identificación individual en el interior del unus mundus psicofísico.

Psicológicamente esto significaría  que el Sí, monada psicofísca o núcleo último de la personalidad, no solamente engendra a partir de sí mismo la consciencia del yo, al producirse el nacimiento y durante el crecimiento del hombre, sino que lo atrae y lo contrae de nuevo en sí mismo en el momento de la muerte, así como la savia ascendente de un árbol hace brotar las hojas en primavera, se retracta luego en otoño, de tal manera que una parte de lo que ha sido engendrado, las hojas, se marchita y se extingue. Si se mira las burbujas en la superficie de un liquido, se observa a menudo que una más grande y una más pequeña se atraen mutuamente, y se ve a la más pequeña, a la vez atraida y repelida, girar alrededor de la más grande, y subitamente, fundirse de golpe en ésta para volverse una con ella. Me parece que del mismo modo es así con el complejo del yo, centro de nuestra consciencia, el cual, en parte atraido y en parte retenido por el temor, gira alrededor del centro interior más grande, el Sí. La hora de la muerte sería a la vez el choque decisivo al igual que el momento tan esperado de la conjunción de dos mundos, en el que el yo se zambulle en la monada interior para unirse a ella. Cuando un hombre, participa conscientemente al proceso que lo prepara a este instante ─ el proceso de individuación ─ y se esfuerza en la medida de lo posible de vivirlo, tiene éxito en hacer la experiencia consciente de esta trasposición del yo en el Sí. Pero si contenidos psíquicos, permanecidos autónomos y no integrados por él, giran todavía alrededor de él, se produce una desviación de la consciencia que resbala en la inconsciencia, lo que los textos antiguos representan bajo la forma de un aprisionamiento, entonces el muerto debe regresar para un largo viaje suplementario hacia el Sí antes de encontrar la existencia eterna.

Si suponemos que lo psíquico y lo material son dos aspectos de igual importancia de la Unidad primordial, no solo es el yo, esta personificación permanente del Sí como la llama Jung la que debería tener un fundamento material, sino que también el Sí debería tenerlo, lo que los textos mitológicos tratan de expresar por medio de la "Piedra" o del Mandala". 

                                                

30/7/20

El Mandala el Centro





En su libro "La Creación de la Consciencia" Edward F. Edinger escribió: 

"La historia y la antropología nos enseñan que la sociedad humana no puede sobrevivir por mucho tiempo, a menos que sus miembros estén psicológicamente contenidos en un mito central vivo. Ese mito proporciona al individuo una razón de ser. Las principales culturas mundiales se aproximan en mayor o menor grado a un estado de carencia de mitos. El colapso de un mito central es como el rompimiento de un frasco que contiene una esencia preciosa. El sentido se pierde. En su lugar se reactivan los contenidos primitivos y atávicos. Los valores diferenciados desaparecen y son sustituidos por motivaciones elementales de poder y placer, o entonces el individuo se expone al vacío  y al desespero. Con la pérdida de la consciencia de una realidad transpersonal (Dios) las anarquías internas y externas y los deseos personales rivales asumen el poder. La pérdida del mito central acarrea una situación verdaderamente apocalíptica, y ese es el estado del hombre moderno. Así lo expreso W.B.Yeates en sus poemas:


Girando y girando en el torbellino que se alarga
El halcón no puede escuchar al halconero;
Las cosas se despedazan; el centro no puede ser encontrado;
La mera anarquía se esparce por el mundo;
La marea baja de sangre se esparce y en todas partes
La ceremonia de la inocencia se ahoga;
Los mejores carecen de toda convicción, 
Mientras que los peores están llenos de apasionada intensidad.
Ciertamente alguna revelación está en camino
Ciertamente un segundo acontecimiento está en camino."


La diáspora, lo que está disperso dentro de uno como limaduras de hierro, debe ser fundido al calor de un fuego interior vivo y ardiente para provocar la soldadura de las limaduras para que el contenido interior del hombre forme un bloque. Si esto es alcanzado el hombre habrá adquirido la Piedra que significa firmeza y estabilidad de su ser en la cual debe perseverar y de la cual no debe desprenderse o apartarse. Quien posee ésta Piedra no puede jamás ser disgregado por las influencias colectivas o los problemas interiores: de aquí el sentimiento que constituye una parte del Hombre que puede sobrevivir a todo (esta sobrevivencia alude sobre todo a la continuidad de la consciencia a la no disolución de la consciencia). Esta es nuestra perspectiva. Para alcanzarla habrá que desembarazarse desde el comienzo de toda ilusión respecto a sí mismo, por cara que sea, y para deshacerse de ella son necesarios sufrimientos y esfuerzos complementarios porque es precisamente en lo hondo más profundo del sufrimiento que es por así decir engendrado el contenido del grado siguiente, "el nacimiento del hombre interior" es decir el Sí que de acuerdo a la psicología analítica se realiza en el proceso de individuación y que representa una integración recíproca del consciente y del inconsciente. De lo contrario se vive librado a los acontecimientos que no se pueden prever ... se vive ocupado en recomponer todo con subterfugios ... una ilusoria existencia.

En la Tradición Judía se reconocerá aquí el proceso de las dos dimensiones de la redención: ambas tienen en común la recuperación del Centro y la consciencia del Centro.

La redención colectiva por un lado, porque el Judaismo no es una religión sino una Nación: la pérdida inicial del territorio nacional y la posterior actual recuperación del mismo: el Estado de Israel y la inquebrantable decisión consciente de no volverlo a perder más nunca, a cualquier precio.

La redención individual por otro lado, porque lo más cercano e inmediato que tiene el hombre es su propia realidad, su Sí Mismo que debe ser redimido como lo hemos dicho anteriormente, adquiriendo la firmeza, la estabilidad, la permanencia y la consolidación de su consciencia, aún después de que se pierda el recipiente que la contiene que es el perecedero cuerpo físico.

El símbolo vivo de éste Centro en la Tradición Judía, cuya consciencia interior y exterior hay que recuperar, que no solo es colectivo sino también individual o en lo interno del Hombre, es la Piedra de Fundación (Even Hashetiyá) : la Piedra del Monte Moriyá en la que Abraham iba a sacrificar a su hijo Isaac ... la Piedra sobre la cual Jacob puso su cabeza y soñó ... la Piedra sobre la cual fue construido el Templo de Salomón en Jerusalem ... el Centro del Mandala ...  el Sí Mismo a que alude C.G.Jung en el proceso de individuación ...

Este Centro individual y colectivo, es simbolizado de muchas maneras en las distintas Tradiciones, las orientales y las occidentales, porque la Realidad es Una, Dios es Uno sin segundo y no hay nada fuera de Él. 

De muchas maneras decimos, como una Madre que prepara la comida para sus hijos de modo que cada uno de ellos tenga la que le conviene: de un pescado grande hará platos diferentes para sus hijos: a uno pescado frito, a otro sopa hervido de pescado, a un tercero pescado al horno, a un cuarto pan de pescado (guefilte fish) etc... aunque es el mismo pescado, sus hijos mientras están en la periferia o en camino hacia el Centro dicen: "el mío es el verdadero pescado, no el tuyo."

Este Centro en el que confluyen el "cielo" y la "tierra" es el "lugar" en el que se encuentran los Vivientes o los Justos (Tzadikim) de todas las Tradiciones.

Según la Tradición Judía, la división del Mar de los Juncos (Yam Suf) es la culminación de la salida de los límites (metzarim) comúnmente llamada salida de Egipto. A semejanza de la Piedra de Fundación (Even Hashetiyá), o el Centro, atravesar el Mar a secas sin que la consciencia se disuelva paulatinamente es una conjunción o fusión de los opuestos:

Por un lado, el paralelo espiritual del Mar es "los mundos ocultos o velados" (Almá deitkasiá) reinos en los que la revelación de la Divinidad es tan abrumadora que las entidades que existen en ese reino están impregnadas con la Unidad de Dios hasta el extremo de que no tienen existencia independiente.

Por otro lado, el paralelo espiritual de la tierra seca es "los mundos revelados" (Almá deitgaliá) reinos en los que la revelación de la Divinidad ha sido tan limitada que las criaturas de esos mundos se ven a sí mismas como entidades distintas y separadas.

En la partición del Mar, los Vivientes ─ los que se dotaron de una vestimenta (levush) capaz de resistir el efecto disolvente del Mar de los Juncos (Yam Suf o Yam Sof) al contrario de los que no se dotaron de esta vestimenta ─ siguen existiendo conscientes de sí mismos con sus identidades individuales como las criaturas de los "mundos revelados" aunque simultáneamente están en el Mar en medio de los "mundos ocultos". Esta interacción entre los "mundos revelados" y los "mundos ocultos" es en verdad una fusión de los opuestos: la existencia del hombre, del Viviente, permanece intacta pero su consciencia y su existencia están subsumidas completamente en la Divinidad. El Viviente que salió de Egipto, que atravesó a secas el Mar del Fin es un habitante de dos mundos: la fractura ha sido cicatrizada, jamás tendrá reposo ni en este mundo ni en el otro, irá de combate en combate.



3/2/20

El otro lado de la Creación

El Rabino Moshé Miller escribió:

"El mal y la impureza a menudo se denominan en el Zohar como "el otro lado" (en hebreo "sitrá ajará") que significa el lado distinto y opuesto a la santidad. El mal se conoce también como "kelipá" que significa literalmente "caparazón" o "corteza". La kelipá encubre y oculta dentro de ella una chispa de santidad, que es la fuerza vital en virtud de la cual existe la kelipá, en analogía a una fruta rodeada de una cascára. Para liberar la chispa sagrada, la cáscara que la confina debe ser removida. Cuatro niveles envuelven la chispa de santidad: el Zohar distingue entre cuatro "kelipot" tres de las cuales son completamente malvadas. La cuarta llamada "kelipat noga", es el caparazón que actualmente recubre la chispa de santidad, por lo tanto tiene contacto directo con la santidad y no es del todo mala. Las otras tres kelipot rodean y cercan a la "kelipat noga" y, por lo tanto, están más alejadas de la santidad".

En el texto "Torah la Luz de las Leyes" (Torah Or Mishpatim) está escrito:

"La esencia principal de la Kelipá es el sentimiento de yo, ego, la arrogancia de la personalidad. Es decir la fuerte autoconsciencia y el enfoque de lo que quiere y necesita, lo que es bueno para él y lo que es malo para él. Este sentimiento de sí mismo en tanto que ego es debido a la impureza que fue transmitida por la serpiente (en hebreo "najash") en el momento de la falta de Adam y Eva. Esta es la fuente de todas las lujurias y faltas, en tanto que escoge hacer cosas que le hagan sentir bien y evitar hacer cosas que le hagan sentir mal. Sin embargo, antes de la falta, Adam y Eva estaban desnudos, en el sentido de que no sentían consciencia propia de voluntades y deseos personales, y más bien todo su enfoque estaba en Dios. La anulación del yo, del ego (en hebreo "bitul") elimina la interferencia, el enfoque de uno mismo y lo enfoca en los demás. En primer lugar y más importante el foco que está puesto en satisfacer a Dios y no permitir que los deseos propios interfieran con los de Dios".

La caida de Adam y Eva significa el nacimiento de la consciencia del ego, de la separatividad, el exilio, y en consecuencia, el inicio del camino de retorno, la liberación, pero esta vez en forma consciente, a través de la última etapa de la salida de Egipto, es decir la travesía del Mar del fin (Yam Sof) sin que la consciencia del hombre sea disuelta o sea lograr la continuidad de la consciencia con o sin cuerpo físico lo cual es un atributo del Viviente o del Justo (Tzadik) para quien la muerte y el nacimiento tienen un significado muy distinto. Para esto es imprescindible crear, mientras se vive en este mundo con un cuerpo físico, la vestimenta que usará la consciencia del hombre cuando la vestimenta que usa para estar consciente en este mundo retorne a la tierra.

Hayim Vital escribió que hay dos almas, una de ellas es llamada en hebreo "Nefesh Habejamit" o alma animal, que está investida en la sangre dando vida al cuerpo físico, que se origina en el otro lado de la creación, en la kelipá y sitrá ajará, y la otra, llamada en hebreo "Nefesh Elokit" o Alma Divina que es según palabras de Job  "la parte o fragmento que me dió Dios de arriba, la herencia del Todopoderoso de las alturas" ver Job Cap.31 ver.2. La caida de Adam y Eva es la desconexión, la fractura entre estas dos almas que hay que cicatrizar, porque solo el Alma Divina otorga inmortalidad, continuidad de la consciencia de Sí Mismo y  acceso consciente al Divino Reino en el que presente pasado y futuro son una sola y misma cosa. Cicatrizar la fractura significa "liberar" la Chispa Sagrada, romper conscientemente la cáscara que la envuelve y oculta. Dos "actores" o fuerzas vitales intervienen en éste proceso que en hebreo se llaman "Mashiaj" (Ungido) y Najash (Serpiente). En realidad se trata de los dos polos de una misma fuerza vital porque en hebreo las palabras Mashiaj y Najash tienen ambas el mismo valor numérico que es 358. Estamos hablando de la fuerza vital del Hombre, la que da Vida, el verdadero capital del Hombre, llave que abre todas las puertas, fuerza que puede ser dirigida hacia los polos opuestos que son Mashiaj y Najash: como en una carretera en la que los autos circulan en una u otra dirección, pero no pueden hacerlo en las dos direcciones simultáneamente: hacia el polo Mashiaj, el Ungido, la Realidad o hacia el polo Najash, la Serpiente que es la fuerza de la Ilusión que envuelve y vela la Realidad, que retiene al hombre esclavo, consciente o inconscientemente, en las estrecheces de Mitzrayim (Egipto). 

Cuando la fuerza vital es utilizada en forma pura, equilibrada y bien administrada, como lo hace un buen negociante que acrecienta su capital honestamente, se puede fabricar la vestimenta capaz de impedir la disolución de la consciencia cuando el cuerpo físico retorne a la tierra: en este caso, la fuerza vital es dirigida hacia el polo Mashiaj que es la Redención. 

 
Cuando la fuerza vital es utilizada en forma impura, mal administrada o despilfarrada como lo hace un mal negociante que malbarata su capital, que termina quebrado o en banca rota, es imposible la fabricación de la vestimenta capaz de impedir la disolución de la consciencia (cuando el cuerpo físico retorna a la tierra), en este caso la fuerza vital es dirigida hacia el polo Najash la Ilusión: es como navegar en un barco sin timón, sin rumbo, destinado a detruirse y fragmentarse al entrar en contacto con la primera roca.

La fuerza vital es el fundamento (en hebreo Yesod) del hombre, el verdadero capital con el que se puede adquirir el bien más preciado: la inmortalidad,  la continuidad de la consciencia con o sin cuerpo físico.